Cuando empezamos, empezamos a la vez. Tenemos la misma edad. Vivimos en el mismo mundo, en el mismo barrio. Pero Vinz Feel Free tiene una capacidad satírica que ni yo, ni casi nadie que conozca alcanza. Él tiene el asombroso poder de salir de la marabunta mediática, social, económica y política que nos asfixia sin que seamos siquiera conscientes, de elevarse por encima de ella y reírse en su puñetera cara. Y eso es sano, muy sano. Y, sobre todo, liberador.
Lo primero que vimos de Vinz fueron sus intervenciones en muros abandonados del barrio de Ruzafa. Grandes imágenes de cuerpos desnudos con cabezas de pájaro pintadas empezaron a brotar por cada rincón allá por 2011. Como todo arte urbano, las piezas de Vinz se vieron sometidas al juicio de su público. Casi siempre la mojigatería ganaba la batalla y sus obras eran "censuradas" por los propios espectadores: penes arrancados, pezones tapados con spray, pubis ausentes... Qué rabia, pensaba entonces, la gente no comprende que esto es un regalo y que lo verdaderamente escandalizador es lo que rodea al cuerpo humano, no el cuerpo humano en sí. Pero Vinz sonreía: lo verdaderamente hermoso del arte es que provoque reacciones. Como siempre, un nivel por encima.
El valenciano, de las calles pasó a las galerías. Pero sin dejar las calles, porque allí donde va, el artista interviene muros. Exposiciones individuales como 'Rules of etiquette' en Andenken (Amsterdam, 2012), 'Batalla' en la galería Vinz en Jonathan LeVine de Nueva York (2012), 'Usual Misdeeds' en la galería Inoperable (Austria, 2012) supusieron la llave que abrió la puerta a su reconocimiento internacional. En 2014 expuso 'Resistencia', en la C.A.V.E Gallery de Los Ángeles, participó en la Miami Art Basel, y este año ha expuesto en el Centro de Arte Contemporáneo de Perpignan. Un libro: 'Vinz Feel Free', editado por Wooster Collective. Colaboraciones callejeras con la artista Hyuro, con el fotógrafo Mario Testino para la revista Vogue o con el también fotógrafo Txema Rodríguez, son sólo una parte de la carrera de Vinz en la difusión de su proyecto de libertad. Le pregunto por sus proyectos: "secretos siempre", me dice.
En Gnomo tenemos la grandísima suerte de tener una de nuestras paredes intervenidas por Vinz Feel Free. Fue un regalo del autor por nuestro primer aniversario. Además, fue el mural más grande hasta la fecha y el que hizo más tranquilo, sin miedo a que viniera la policía y tener que salir corriendo en cualquier momento. Un recordatorio constante de la necesidad de no dejarnos vencer por el miedo. Y de que tenemos gente cerca que hace grandes cosas.





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